Por mucho que tengas una “súper-plancha”, créeme, no necesitas ponerla a 230ºC. Aunque es mucho más rápido el trabajo cuando subimos la temperatura al tope, lo que hacemos es quemarnos el pelo. 180ºC es ya una buena temperatura para un cabello normal y unos 190ºC son ideales para un cabello más grueso y duro. Dejo una tabla orientativa de cómo deberíamos de regular la temperatura de la plancha en función de nuestro tipo de cabello.
| Cabello muy fino | 150ºC |
| Cabellos normales | 180ºC |
| Cabellos gruesos | 190ºC |
| Cabellos duros y encrespados | 200ºC |
No todo el mundo usa protector térmico y muchas veces el origen de unas puntas muy dañadas es la falta de protección cuando pasamos la plancha. Deberíamos ver su uso tan evidente como el de coger unos guantes de cocina para no quemarnos con la bandeja del horno. Si entonces lo hacemos, ¿por qué no con nuestro pelo?
Hay tres tipos de protectores térmicos que os recomiendo:
- Aceite de Argán: que además de nutrir el cabello en profundidad e hidratarlo sin engrasar ejerce la acción de protección térmica del cabello.
- Protector Térmico con Queratina, de Kosswell, Keratin Protective que en húmedo se aplica pulverizando por el cabello aportando queratina a la fibra capilar.
- Protector Térmico en seco de Hasty Too. Se aplica con el cabello seco y deja una película sedosa y brillante perfecta para un cabello pulido.
Es cien veces mejor pasar una sóla vez la plancha despacio y sostenidamente. Lo que estropea mucho el pelo el cambio de temperatura de frio-calor de cada pasada. (Nota: Pasa la plancha sin detenerte para evitar marcas horizontales.)
Cuando estés pasando por medios hacia las puntas gira tu brazo haciendo una forma de C y mete las puntas para dentro. Así conseguirás que la punta quede hacia dentro ligeramente y sellarás las puntas.
Es mejor que antes de pasar la plancha seques tu cabello. Si no ¡te vas a dejar el pelo frito!
Es cierto, las mujeres podemos con todo y mucho más, pero si te tiembla la mano de la presión cuando pasas la plancha es que no lo estás haciendo bien. Cierra la plancha contra tu pelo, pero no hace falta que uses toda la fuerza del mundo porque no podrás deslizarla y es posible que hasta arranques algún pelo. Haz presión pero sin pasarte.
Si planchas tu pelo con laca, espuma o gomina en él, el calor reblandecerá las resinas y gomas del producto y tu cabello parecerá sucio y apelmazado. Los productos de acabado para después.
Si coges mechones de pelo muy gruesos el calor no se reparte bien y el resultado no será el que esperas, ya que sólo darás calor a la periferia del mechón dejando el interior tal cual estaba. Para que el alisado o las ondas queden perfectas, coge mechones de un cm cómo máximo. Haz particiones. Aunque cueste un poco más aquí la máxima es Vísteme despacio que tengo prisa.